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jueves, 30 de agosto de 2012

No todo queda atrás

Estoy segura que la mayoría de nosotros en algún momento de su vida ha mirado hacia atrás, buceando en los recuerdos, en los instantes grabados en la memoria en busca de una escena, de una secuencia de hechos que ocurrieron hace meses, años, o incluso décadas.
Creo que en este mundo hay dos tipos de personas: los que olvidan y hacen borrón y cuenta nueva en todos los aspectos de su vida, y los que creen que del pasado siempre se  saca una lección y hay que tenerla siempre presente para no olvidarla nunca. 
Hace poco vi en televisión a unos colaboradores de un programa hablando de una nueva serie que se estrena en algún canal ( ahora no recuerdo cual) en el que las personas tienen implantado un chip de manera que pueden ver cada uno de sus recuerdos acumulados a lo largo de sus vidas plasmados en un aparato de televisión, de la misma manera que uno ve una película de dvd. En aquella escena en concreto, un marido le recriminaba a su mujer que le había sido infiel y le enseñaba como había visto en ella el modo de mirar al que entonces había sido su amigo y amante de su mujer. Todo eso lo conservaba en su memoria y así se lo hacia ver a ella.
Uno de los colaboradores decía que aquello era terrible, que si no tuviéramos la capacidad de borrar  de nuestra mente lo que nos ha hecho daño  a lo largo de nuestra vida, la mayoría acabaríamos tirándonos de  un puente. Hay que saber olvidar.
En una de mis entradas, yo misma comentaba que olvidar, según decían los psicólogos era la mejor terapia para seguir adelante y ahorrarse unos cuantos disgustos emocionales y físicos.
Yo estaría de acuerdo, si cuando viera en otras personas, que el olvido les ha llevado a corregirse, a pedir perdón, o si más no, a hacer el intento de conseguirlo.
No creo que olvidarse de las cosas como si nada hubiera pasado sea justo. Siempre se dice que el mejor desprecio es no hacer aprecio. Cierto es, sin embargo ¿cómo se puede avanzar cuando la otra persona, la que te hizo daño, no ha cambiado, no ha corregido su actitud?. Supongo que la cosa mejora cuando esa persona ya no está dentro de tu ámbito social o familiar, y vive a miles de kilómetros de distancia, pero aún y así, el recuerdo del dolor causado sigue presente en tu corazón y en tu mente.
Por otro lado, es normal y sano, olvidarse de ello, en el aspecto de no obsesionarse, de dar otra oportunidad, de ceder y pensar que quizá esa persona ya ni siquiera se acuerda del daño que hizo, y de algún modo uno adopta la actitud de "bueno, vale, si tu ya no te acuerdas, yo tampoco".
Creo que en el fondo, nadie olvida. Hay personas que lo saben disimular mejor, otras que intentan darte lecciones de cómo hacerlo y van por la vida en plan "mira cómo yo he sabido avanzar y tú no". Quizá yo tienda a expresarlo más, quizá hable más de ello con amistades y conocidos, pero para mi, todo lo que ha sucedido en mi vida me ha llevado a dónde me encuentro, gracias a lo bueno y a lo malo. De esos recuerdos participan muchas personas, algunas todavía estan presentes, otras ya no, pero no creo que se pueda renegar de ninguna de las dos cosas.
Contemplar el pasado sirve para hacer un balance de dónde han quedado tus esperanzas y sueños, de cómo se ha movido la vida a tu alrededor, de cómo han cambiado los lugares dónde se pasó la infancia y la adolescencia, de recordar a los que yo no están y de agradecer por los nuevos que se han incorporado a tu vida.
Tan malo es guardar rencor como hacer "que aquí no ha pasado nada". Quizá el truco consista en mirar siempre hacia delante, esperando que algún día, como dice el refrán, el tiempo lo ponga todo en su lugar para bien o para mal, y que de vez en cuando mirar hacia el pasado no sea un lastre sino una oportunidad de entender el porqué han sucedido las cosas, e intentar que cada uno haga una reflexión de hasta qué punto pudo equivocarse con alguien, y si es así, intentar no volver a cometer el mismo error.
Ójala existiera más arrepentimiento de los que hacen daño, de los que matan y asesinan, de los que te martirizan y machacan, pero en vista de que eso no es así, confiemos en que de ese pasado aparezca algún día una pequeña luz hacia un nuevo comienzo en forma de disculpa.